El parlamento representa la voluntad popular

Esta representación se trata de sustentar a toda costa en su elección periódica. Cada cierto tiempo, con la periodicidad que ellos han definido, y por decisión del Presidente del Gobierno, a la población con derecho a voto, que no somos todxs, se le abre la oportunidad de poder elegir a los parlamentarios. Pero hay una gran diferencia entre tener la oportunidad de votar y elegir a los representantes.

En las pasadas elecciones, con un censo de más de 34.000.000 de personas, el partido más votado obtuvo cerca de 11.000.000 de votos, el 31% de la población con derecho a voto (el 22% de la población real) y un 44% del voto válido,lo que sin sonrojo se ha calificado de “victoria aplastante” y les ha inflado el porcentaje de escaños hasta una mayoría absoluta de ¡¡¡el ¡53%!!!!lo que les otorga una dictadura de facto que ya hemos empezado a sufrir.

En base a esta minoría, el rodillo del parlamentarismo se pone en marcha, autoproclamándose legitimado para hacer y deshacer libremente lo que se le antoje, aunque sus antojos no tengan nada que ver con lo que dijo que iba a hacer, aunque sus decisiones sean dañinas para el pueblo, y por tanto rechazadas aplastantemente. Nada puede hacerse para pararles, al no disponer de herramientas, de libertades políticas, para ello.

Por otra parte, el exotismo que nos supone, además, sufrir un monarca hegemónico, supone un valor negativo a sumar a la ya escasa representatividad de nuestros representantes. El Presidente del ejecutivo no es electo en las urnas directamente, es el Rey quien lo designa entre los cabezas de lista, cuya decisión deberá ser luego refrendada por el Parlamento. Se dice que el Rey jamás se opondría al candidato más votado en las urnas, pero entonces ¿por qué darle esa facultad?

Denunciamos esta sobrevaloración de los votos a los partidos mayoritarios, junto con otras muchas carencias de este sistema electoral, como las listas cerradas, que no permiten la elección abierta de candidatos, o el sometimiento de los parlamentarios a la disciplina de voto. Denunciamos que el sistema manipula completamente la
voluntad ciudadana expresada en las urnas. Definitivamente, el Parlamento no nos representa.

Grupo de trabajo de política a corto plazo Sol

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